lunes, 16 de enero de 2012

Desparejados

¡Y porqué no escrapear mis descuidos!

   Este es un homenaje a todos mis pendientes perdidos. En esta página sólo he podido colocar cuatro, pero han sido muchos los que se han quedado desparejados al llegar a casa. Al principio, me daba rabia perderlos, porque casi siempre son los que más me gusta, (y son los que más me pongo,claro, no es cosa de magia), pero ahora me hace gracia. Imagino en cuantos lugares habrán aparecido pendientes mios...
   Pero a lo largo de nuestra vida, tambien nos perdemos y nos desparejamos las personas. Y vamos dejando parte de nosotros por ahí.
   Y a la mañana siguiente alguien encontrará esos pedacitos que olvidamos, y recordará que estuvimos allí, que parte de nuestra vida estuvo durante un tiempo caminando al lado de la suya.

   Y para quitarle solemnindad a una majaderia como la anterior, aquí os dejo el video con el que he estado escrapeando. (Esto es cosa de mis hijos)

viernes, 13 de enero de 2012

El urogayo siempre.

   Hoy he recibido un correo de una amiga, que hace unos meses cruzó el charco, entre otras cosas por amor, y era uno de estos mails para luego reenviar, (a los que no suelo hacer mucho caso, la verdad), pero lo que esta amiga me manda es siempre positivo e interesante, con lo que lo abrí. Decía así:

   "El destino une y separa a las personas,
pero no existe ninguna fuerza,
que sea tan grande,
que haga olvidar a las personas
que por algún motivo,
algún día, nos hicieron felices.

   Hay un momento en tu vida, que tú sabes,
quién es importante para tí,
quién nunca lo fué,
quién ya no lo es,
y quién lo será siempre."

    Así de bonito. Así de simple.
    Hice bien en abrir el mensaje.
    Es imposible olvidar a quien te hizo feliz.

   Y a mi el destino me ha ido llevando hoy por donde ha querido, como siempre hace, y he sabido dejarme llevar, (que no siempre lo hago), he aceptado como venían las horas, las personas y las anécdotas, y se ha dibujado poco a poco una ligera sonrisa en mi mundo, y me ha salido el día bonito, sencillo, con poco ruido y poblado de pequeñas y agradables sorpresas. Insignificantes detalles que me agradan.
    Me he sentido agradecida. Agradecida a la vida. Porque esta es simple, somos nosotros los que la hacemos complicada.
    Cuando uno se encuentra bien, relajado, tranquilo, sereno, llegan a su mente pensamientos o recuerdos que complementan tal estado. En mi caso, llegó de paseo a mi cabeza un libro que leí este verano, y que en alguna de sus páginas, decía algo como que, cada uno tenemos nuestra forma de querer, la propia, particular de cada uno, y que podremos variar la intensidad de nuestro amor hacia una persona dependiendo de la relación que tengamos con ella, pero no la forma que tenemos de amar. (A unos les da por cocinar para los seres queridos, a otros por trabajar, a otros por buscarles actividades, otros por comprar flores o libros, otros por reunir a los amigos, otros por llevarte al médico, otros por atenderte, etc,..., es la forma que tienen de expresarte su querer)

   Cada persona tiene su forma de amar.
   Los urogayos también.
  

sábado, 7 de enero de 2012

Resaca de Reyes


   Son las nueve  de la noche y acabo de darme por vencida. ¡No puedo más! Creo que sólo me reconfortaría un reencuentro con las sobras gastronómicas que habitan en mi nevera.
   Se repite año tras año la misma función, ¡y yo no escarmiento!
   ¡Còmo es posible que nunca me acuerde de convencer a mis hijos, para que no pidan en su carta a los Reyes Magos jueguecitos con miles de piececitas para montar!
   Sé que son educativos, que desarrollan la imaginación, la visión espacial, la lectura, la comprensión, la habilidad manual y un sinfín de capacidades...¿¡pero, y yo qué!?...¡Apiádense de mi! ¡Llevo desde las nueve de la mañana montando naves espaciales ( de la guerra de las galaxias, y de todas las guerras), monstruos,  robots, coches deportivos, muñequitos, casas, animalitos, mueblecitos, castillos,...a parte, de jugar con el chuchelandia, con el chocolanadia, vestir y desvestir a la Nancy, y hacer experimentos con el Cristalcefa, decorar a las Pet shop y cómo no, enterarme de todas las novedades de los juegos de las consolas varias...
   Pensándolo bien, gracias a la práctica continuada, (y al master en ensamblaje de piezas varias),  he adquirido una gran destreza y no hay mueble ni artículo alguno de Ikea, que se me resista. Tanto en agilidad manual, como en paciencia, capacidad de síntesis, concentración, y tolerancia a la frustración, es un entrenamiento rápido y eficaz.
   Para continuar la jornada, aconsejo desentumecer los músculos con el sano ejercicio de recojer el árbol de navidad y sus dos millones de bolas, el Belén, y bajarlo alegremente al trastero, respirando el aire puro del polvo en suspensión. En tan idílico entorno, recomendaría la escalada libre, a la gran montaña de "M----a" que absurdamente acumulamos,  para saborear en la cumbre, la satisfacción del deber cumplido, y regresar felices a nuestro hogar.
   ¡Llegados a estas alturas del día, tengo destrozada la espalda, los ojos enrojecidos, dos uñas rotas, las manos resecas, y todavía nos falta terminar los problemas de matemáticas y el trabajo del conejo!
   ¡Socooorrrooo!¡Se me está secando el cerebro!
   ...¡Creo que veo una luz brillar al final del tunel!...¡Ya falta menos para el lunes!




 

martes, 27 de diciembre de 2011

¡Jo cómo mola acero puro!

¡Mola, mola, mola!
   Si. Si. ¡Qué ya se! ¡No tienen que recordarme que tengo cuarenta y dos años!
   Lo que no saben, es que esta pasada Nochebuena, me mordió en el cuello un reno vampiro (tan de moda últimamente), y me ha contagiado el espíritu de los niños.
    Así que una vez hecha la confesión, toca entrar en materia. Primero decir, que no pensé que pudiera ser de mi agrado esta peli, más allá de pasar un rato agradable con mis hijos. Pero me sorprendió y me gustó la fotografía, la música, la iluminación, la historia simple...Y, ¡cómo no, Lobezno!, alias Hugh Jackman (...la mordedura del reno vampiro no implica necesariamente, que me haya quedado tonta y lela...)
   Durante la proyección miraba las caritas alucinadas de mis hijos, y me descubría a mi misma, apretando los puños, (¡en qué hora me han crecido las uñas!), contrayendo todos los músculos que una tiene, sin moverme de la butaca. Disfrutando como ellos.
   Me han encantado los bailes que se marcaban el robot y el niño. Me he reido con ellos imaginando y recordando.
    Tendría que contar en este momento otro secretillo, y es que, hace ya algún tiempo que descubrí que una de las cosas que más me gustan, es dar puñetazos y patadas. (Deportivamente hablando, claro) ¡Qué se le va a hacer! ¡Una vez me picó una mosca, y me quedé así!
   El trasfondo simple del argumento es feo. La historia de Charlie es fea, dolorosa, su mundo oscuro, y él, roto, perdido, viejo, sin solución, sin raices, sin pasado ni futuro, con traumas, neuras, dolor y mucha superficialidad. Realmente es para vomitar sobre ese juguete roto, sólo que como es una peli para niños, y es Navidad, te acaba haciendo gracia.
   Aunque también tiene otra cara, la de la aceptación, que no resignación. La aceptación de la realidad tal cual es, la aceptación de las reglas del juego, la aceptación de las circunstancias actuales, la aceptación de las personas como son, la aceptación de sus deseos y sus necesidades. Amar sin poner condiciones, asumiendo el dolor que conlleva. En la distancia, en el olvido, en el rechazo, en el descubrimiento sorprendente y en el encuentro paulatino. Amar sin tener.
   En resumen: ¡Lo pasamos bien!
   Y al encenderse las luces de la sala y mirar hacia el suelo para no tropezar, ¡oh, sorpresa! ¡llevaba puestas las botas de boxeo marrones con el forro naranja! ¡Qué coincidencia!
 
 

lunes, 26 de diciembre de 2011

Letters from Venice

"Si lees mucho, ya sabes que nada es tan grandioso como lo has imaginado. Venecia es ...Venecia es mejor."
   Fran Lebowitz